LA BRECHA DIGITAL
No cabe duda que la irrupción de
las TIC ha transformado el mundo, en especial con la implantación de Internet
en todas y cada una de las facetas de nuestra vida, ya que se ha convertido en algo muy importante para nosotros, y hoy en día resulta difícil imaginar un mundo sin esta herramienta
tecnológica.
En la actualidad, podemos ver
como aparecen nuevas formas de exclusión propiciadas precisamente por el uso de las Tecnologías de la Información y
la Comunicación (TIC). La gran cantidad
de información que permiten transferir, gestionar y facilitar está ocasionando
una gran división entre los afortunados y no afortunados por estas tecnologías,
entre los usuarios y los no usuarios de las mismas, entre los que saben y no
saben utilizarlas, entre los que pueden y no pueden hacer uso de ellas. Esto es
lo que se conoce como brecha digital, es decir, las desigualdades que existen
entre aquellos que pueden acceder y usar las TIC. Además, con el paso del
tiempo son más evidentes las diferencias
que tienen los individuos, las familias, las empresas y las áreas
geográficas para acceder a estas tecnologías.
Esta situación es muy preocupante
en aquellos países más pobres o menos desarrollados, debido a su escasa
capacidad para acceder e impregnarse de las nuevas tecnologías. Debemos tener en cuenta que la implantación y
el desarrollo de la tecnología, siempre ha sido una fuente de diferencias y
desigualdades entre varios países. Sin embargo, la brecha digital además de
establecer diferencias entre varios países,
también se reflejan estas diferencias dentro de un mismo país. Estas diferencias se reflejan
sobre todo en aquellas personas que tienen un nivel económico bajo, que tienen
un escaso nivel educativo y cultural, que son analfabetas, personas con ciertas
minusvalías, y una gran población de personas mayores. (Lera, Hernández y Blanco, 2003).
Sin embargo, basándonos en las aportaciones de García (2004) la brecha digital, además de la perspectiva
tecnológica, también tiene una
perspectiva social, cultural y económica, ya que todas ellas van
entrelazadas entre sí. La brecha económica hace referencia a la posibilidad
para tener acceso a un ordenar, así como el acceso a internet, etc. y si no se
tiene, es muy complicado el acceso a las oportunidades de las TIC. La brecha social se refiere al hecho de que
según el estrato social que se ocupe, se tendrá una mayor o menor probabilidad de acceso a las TIC. Y por último, la
brecha educativo-cultural que hace referencia, por un lado, a estar o no
familiarizado con las TIC, su uso, sus capacidades, etc., y por otro, con el
hecho de que los contenidos de la red se encuentren mayoritariamente en un solo
idioma.
Algunas
de las medidas que se podrían llevar a cabo para reducir esta brecha digital
podrían ser: la dotación de ordenadores y acceso a internet , la formación en
TIC, y la utilización de estrategias para lograr la participación comunitaria y
la innovación continua en servicios. Sin
embargo, aún queda mucho camino por recorrer
para acabar con las diferencias que existen, y para ello, se debe trabajar desde el
terreno político, económico y social, y de esta forma acabar no solo con brecha
digital, sino con todas aquellas que se derivan de esta.
Bibliografía:
Lera, F., Hernández, N. y Blanco, C. (2003). La brecha digital un reto para el desarrollo de la sociedad del conocimiento. Extraído el 24 de noviembre de 2013, de http://www.sem-wes.org/files/revista/rem8_6.pdf
García, F.J. (2004). Brecha digital. extraído el 24 de noviembre de 2013, de http://eprints.rclis.org/6440/1/garcia.pdf
García, F.J. (2004). Brecha digital. extraído el 24 de noviembre de 2013, de http://eprints.rclis.org/6440/1/garcia.pdf

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