martes, 26 de noviembre de 2013

LA BRECHA DIGITAL

No cabe duda que la irrupción de las TIC ha transformado el mundo, en especial con la implantación de Internet en todas y cada una de las facetas de nuestra vida, ya que se ha convertido en algo muy importante para nosotros, y hoy en día resulta difícil imaginar un mundo sin esta herramienta tecnológica.
En la actualidad, podemos ver como aparecen nuevas formas de exclusión propiciadas precisamente por  el uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC).  La gran cantidad de información que permiten transferir, gestionar y facilitar está ocasionando una gran división entre los afortunados y no afortunados por estas tecnologías, entre los usuarios y los no usuarios de las mismas, entre los que saben y no saben utilizarlas, entre los que pueden y no pueden hacer uso de ellas. Esto es lo que se conoce como brecha digital, es decir, las desigualdades que existen entre aquellos que pueden acceder y usar las TIC. Además, con el paso del tiempo son más evidentes las diferencias  que tienen los individuos, las familias, las empresas y las áreas geográficas para acceder a estas tecnologías. 
Esta situación es muy preocupante en aquellos países más pobres o menos desarrollados, debido a su escasa capacidad para acceder e impregnarse de las nuevas tecnologías.  Debemos tener en cuenta que la implantación y el desarrollo de la tecnología, siempre ha sido una fuente de diferencias y desigualdades entre varios países. Sin embargo, la brecha digital además de establecer diferencias entre varios países,  también se reflejan estas diferencias dentro de un mismo país. Estas diferencias se reflejan sobre todo en aquellas personas que tienen un nivel económico bajo, que tienen un escaso nivel educativo y cultural, que son analfabetas, personas con ciertas minusvalías, y una gran población de personas mayores. (Lera, Hernández y Blanco, 2003).
Sin embargo,  basándonos en las aportaciones de García (2004) la brecha digital, además de la perspectiva tecnológica, también tiene una  perspectiva social, cultural y económica, ya que todas ellas van entrelazadas entre sí. La brecha económica hace referencia a la posibilidad para tener acceso a un ordenar, así como el acceso a internet, etc. y si no se tiene, es muy complicado el acceso a las oportunidades de las TIC.  La brecha social se refiere al hecho de que según el estrato social que se ocupe, se tendrá una mayor o menor probabilidad de acceso a las TIC. Y por último,  la brecha educativo-cultural que hace referencia, por un lado, a estar o no familiarizado con las TIC, su uso, sus capacidades, etc., y por otro, con el hecho de que los contenidos de la red se encuentren mayoritariamente en un solo idioma.
Algunas de las medidas que se podrían llevar a cabo para reducir esta brecha digital podrían ser: la dotación de ordenadores y acceso a internet , la formación en TIC, y la utilización de estrategias para lograr la participación comunitaria y la innovación continua en servicios. Sin embargo, aún queda mucho camino por recorrer  para acabar con las diferencias que existen,  y para ello, se debe trabajar desde el terreno político, económico y social, y de esta forma acabar no solo con brecha digital, sino con todas aquellas que se derivan de esta.

Bibliografía:

Lera, F., Hernández, N. y Blanco, C. (2003). La brecha digital un reto para el desarrollo de la sociedad del conocimiento. Extraído el 24 de noviembre de 2013, de http://www.sem-wes.org/files/revista/rem8_6.pdf
García, F.J. (2004). Brecha digital. extraído el 24 de noviembre de 2013, de http://eprints.rclis.org/6440/1/garcia.pdf

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